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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://amentia.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Amentia</title><description>Somos el Laberinto [A n a e l &#xED;].</description><link>https://amentia.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Compa&#xF1;&#xED;as</title><link>https://amentia.blogia.com/2005/052004-companias.php</link><guid isPermaLink="true">https://amentia.blogia.com/2005/052004-companias.php</guid><description><![CDATA[Escribe sus muertes, muchas, amables y tortuosas. Hasta que termina caminando en osamentas por la calle. Cuando ya ninguna le  quede, buscará la propia, la consumira como licor derramado en tinta. Anaelí mira rapidamente a su izquierda, quiere verla allí con sus ojos encendidos. Es lo único que le pertenece. Camina tras su soledad.  <br>Recuerda sus muchas alegrías absolutas, felicidades pasajeras y totales. Es gracias a su ingenuidad bobalicona, escondida bajo esa belleza letal de arpia mal engendrada. <br>Anaelí  la ve y sabe que poseera a la dama fiel tras su hombro, antes que ella venga y pose la mano sobre sus raídos huesos.]]></description><pubDate>Sat, 21 May 2005 16:49:00 +0000</pubDate></item><item><title>Espejos</title><link>https://amentia.blogia.com/2005/052003-espejos.php</link><guid isPermaLink="true">https://amentia.blogia.com/2005/052003-espejos.php</guid><description><![CDATA[Anaelí se pregunta y reflexiona, dentro de su soledad inminente. Todos se han convertido en libros; ella es la estrella de su teatro vacío. Quiere saber cuanto toma dar un paso sin que una de tantas voces cavile. Vive muerta y quintuplégica.<br>Anaelí se masturba frente al espejo recordando las miradas deseosas e insinuantes de los hombres, sabe que sería delirante para ellos verla allí desnuda con la cadera asomando sus huesos, llamando a todas esas manos muertas. <br>Observa a noventa kilometros por hora, por una senda que pudo haber sido un río cruzando el continente. Se tranquiliza pensando que vuelve a su reino, con la corona llena de zafiros.  Vuelve a preguntarse, quién es el monstruo.]]></description><pubDate>Fri, 20 May 2005 13:11:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
